El marañón es un fruto silvestre que florece en el verano panameño, ideal por su clima tropical y sus tierras bajas, donde es muy frecuente encontrar sembradíos de este árbol. Originario de Sudamérica, del nordeste de Brasil, la costa colombiana y el sur de Venezuela; esta fruta es más bien conocida por su semilla que se le conoce como anacardo, nuez de la India, merey o cajú. Curiosamente la semilla es el fruto real del marañón, ya que crece dentro de una nuez que está expuesta en el exterior de la manzana o pseudofruto.

En Panamá es muy común encontrar puestos ambulantes en las carreteras del interior del país, donde se comercializa la semilla tostada, la cual es procesada de forma artesanal por los agricultores y campesinos. Estos anacardos son tostados a fuego directo de leña en un proceso bastante laborioso que requiere de mucha dedicación y destreza, por lo que adquieren un delicioso sabor ahumado que le confieren un sabor especial.

En la gastronomía panameña existen muchas tradiciones culinarias que utilizan el marañón en todo su esplendor para la elaboración de ricos productos típicos. El pseudofruto aunque tiene un sabor bastante astringente, es utilizado para la preparación de la tradicional chicha de marañón o también en la elaboración de vinos, jugos, conservas y el delicioso dulce de marañón que se sirve adornado con anacardos tostados. Este dulce tradicionalmente se disfrutaba en las fiestas de Carnaval y la Pascua de Semana Santa.

Con el transcurrir de los años, muchas de estas tradiciones han ido desapareciendo, ya que la producción del marañón cada vez es menos frecuente, por eso es extraño encontrar expendios que ofrezcan estas delicias típicas lo cual es lamentable porque representa la pérdida de las tradiciones culturales de los pueblos.